Deambulando por la orilla oscura, descubro un par de carrozas. Son altas, desniveladas, pero estables en el barro. Sus conductoras se descubren ante mí sólo cuando llevo curvado aquello. Cara morena, vista por muchos pero observada por pocos. Sin labios, sin nariz ni orejas, ojos en rama, único pecado exento de religión. Debo atender a sus pupilas, aunque no tienen... Mediante telepatía (creo, pues nunca me habló una vocecilla femenina en mi cabeza) me dicen que sí. A la izquierda no, al centro no, derecha tampoco, abajo menos... Déjome guiar por las brújulas de Adán. Nada. Quizá...
Encojo los pies, me toco los talones y desnivelo mi líbido, enfriar-la-mente-dejar-el-sexo-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula-cópula...la la la. Ya. El sueño de los justos. Me volví humano, me volví sueño, dos sonidos guturales y se acabó.
Ahora percibo las pupilas. Holgadas, comen, cenan, se reproducen, mueren y vuelven a morir, y morir, y morir, y morir, y morir para terminar renaciendo. No fénix, sí moscas, caracoles con alas, muñones e ira, una especial.
¿Y el Infierno es aquello, maldito aprendiz de parnasiano?
-No, quedaste en vida. Despierta. Se te cayeron las curvas. Vuelves a ser rectilíneo, triangular, dodecaedrístico.
martes, 19 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Mientras desarropaba a un plátano, me dijo que Yo era la elegida, la escogida para representar el puntito negro de la puntita azul del monte K.
ResponderEliminarMe alegro que hayas renovado tu blog, ¿te inspiré? Por tu bien, que sea así.
Sólo 3 tildes... curioso!!
ResponderEliminarY sí, me refería a los gladiolos, pero como bien sabes, yo hablo como mejor me suenan las palabras, y prefiero cladiolos en vez de gla.
ResponderEliminarEs como plurulando, en vez de purulando o como coño sea... pierde interés para mí.
O como cuando Amélie buscaba a Dominique Bredotó, que no era así, sino Bretodó... todo cuabra mi pequeño engendro.
¿Un blog?
ResponderEliminar